El agua cambia el olor mientras todo cambia.
El agua corre por los rincones y no hay nada que se le escape, refresca, purifica y vuelve a traer más tierra.
La inundación nos da una imagen surreal para nuestra cabeza de trabajar y trabajar;
y en un espejo de agua la muerte abre nuestros ojos a la realidad. El agua se lleva a quienes ya están
cansados y los descubre a un nuevo mundo.
El agua desenmascara los odios y los asesinos, con el agua se mostraron los fondos más obscuros
y se puedo ver detrás del espejo.
Los pájaros dejan de cantar con respeto y esperan.
Dejemos nuestras tareas y esperemos. Mira el río, un montón de agua está viniendo; podemos sentirlo.
No se puede escapar ni preocuparse, tenemos que vivir la inundación.
Cuando el agua suba al cuello hay que sacarse los zapatos y la ropa, así se puede nadar mejor.
Hay que dejar los teléfonos, los ipads, la compu. Hay que dejar los autos y los trabajos.
Cuando la inundación venga podremos estar libres de todo esto
y mirar a los corazones de quienes nos rodean.
